No se puede servir a dos señores

Muchas personas creen que Dios y los negocios no se mezclan. Tienen la tendencia a estar de acuerdo con mi amigo Ted Baxter, quien dice: "Los negocios son los negocios, y la iglesia es la iglesia." Pero Dios no sólo quiere involucrarse en los negocios de todo cristiano, sino que, además, espera que así sea.
Para que Dios sea lo primero en nuestros negocios, él debe ser para nosotros más importante que el dinero. Como hemos visto en Mateo: "No puedes servir a Dios y al dinero" (6:24,LBAD). Debemos decidirnos por uno u otro; no podmos servir a ambos.
Si decidimos servir al dinero, nunca estaremos satisfechos. Como lo señala Eclesiasstés: "El que ama el dinero, no se saciará de dinero" (5:10).
Más aún, cuando el dinero es nuestro amo tendemos a olvidarnos de Dios, y nos engañamos al creer que fue nuestra astucia e inteligencia en los negocios lo que nos dió el éxito. El libro de Deuteronomio confirma este hecho: "Y se enorgullezca tu corazón y te olvides de Jehová tu Dios... y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza" (8:14, 17).
Pero si hacemos de Dios el dueño y Señor, él promete que nunca tendremos que preocuparnos por las necesidades financieras de nuestro negocio. Jesús nos desafió en cuanto a esto (Mt. 6:25-34). También nos aseguró que él sabe de antemano cuáles son nuestras necesidades, y que él las suplirá todas si ponemos a Dios primero — en vez del dinero.
Aplicación Personal
- Lea Mateo 6:24. ¿Por qué cree usted que Jesús dijo: "No puedes servir a Dios y al dinero"?
- Lea Mateo 6:25-34 y señale todas las veces que Jsús nos dice que no debemos preocuparnos.
- ¿Cuáles son las cosas de su negocio que actualmente lo están preocupando?
- ¿Cuál es el origen de estas preocupaciones?
- Entregue el problema a Dios y pídale que lo ayude a dejar de preocuparse por ese problema.
- Lea Mateo 6:32, 33.
- ¿Qué necesidades tiene usted actualmente en su negocio? (Haga usted una lista de ellas.)
- Comience a orar diariamente, y pídale a Dios que supla esas necesidades, y dale gracias por la respuesta.

Puesto que el dinero juega un papel tan importante en la vida de los negocios, con frecuencia nos atrapa. KKegamos a la convicción de que el dinero representa l aseguridad; por lo tanto, cuanto más dinero tengamos, más seguros nos sentiremos.
El mundo de los negocios es altamente competitivo. Como bien lo expresó Don Skinner, en un mundo en el que "o comes, o te comen". En consecuencia, la atmósfera extremandamente competitiva del mundo mercantil a veces tienta al cristiano a hacer compromisos dudosos.