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1. El Evangelio: un mensaje de gracia

Hoy comenzaremos con una serie de sermones que llevan por título general “Viviendo en el poder del Evangelio.” 

Muchas personas incluyendo a los cristianos creen que cuando se habla del Evangelio se está hablando a las personas nuevas, a aquellos que no han conocido a Jesús, se dice que el Evangelio es el A,B,C de la vida cristiana.

Sin embargo el evangelio no solo es el A,B,C, sino que es todo el abecedario, es decir el evangelio es también para los cristianos, es para vivirse diariamente.

A través de estos sermones vamos a comprender lo que es la vida cristiana, y esto tiene dos fines particulares, primero como el nombre del tema lo dice, que aprendamos a vivir en el poder del evangelio y segundo que podamos compartir con otros como se vive en el poder del evangelio.

Muchas personas que se autodenominan cristianos, porque dicen que han reconocido a Jesús como su Salvador personal, no han desarrollado vidas cristianas, sino que han desarrollado vidas religiosas, vidas que se caracterizan por buscar una remuneración de parte de Dios por el tipo de vida que han llevado. Es decir: Dios yo te obedezco tú me bendices. Y no hay nada más alejado de la realidad de la vida cristiana. 

Así que desde hoy y por varios domingos estaremos analizando este tema: el primer mensaje de esta serie lleva por nombre: “El Evangelio: un mensaje de gracia”.

Y vamos a comenzar desde el principio definiendo algunos términos:

Evangelio: ¿Qué es el Evangelio? Evangelio literalmente significa: Buenas noticias, y lo importante de esto es que las dos palabras de este significado tienen una profundidad importante, nos enseñan un fundamento muy importante.

El Evangelio es una NOTICIA, ¿Qué es una noticia? Noticia tiene sus raíces en la palabra noción o conocimiento, una noticia es dar a conocer el contenido de una comunicación que hasta ese momento es desconocida, es enterarnos de algo.

En segundo lugar el Evangelio es una BUENA noticia, es algo agradable, es algo que gusta, es algo que sirve. También hay malas noticias, que entristecen, que hacen llorar, que duelen, el Evangelio no es eso, el Evangelio son buenas noticias.

¿Cuáles son esas buenas noticias? Bueno pues hay muchas noticias pero todas se basan en una principal que es: Lucas 19:11 “Cristo Jesús vino al mundo a buscar y a salvar lo que se había perdido”

Esa es una buena noticia, una muy buena noticia, porque sabes cualquiera podría decir, aun en estos tiempos y en este lugar “yo he venido para salvar al mundo” cualquiera lo puede decir. 

Pero no cualquiera lo puede hacer, Jesús si pudo ¿Sabes por qué? ¿sabes quién es ese Jesús? Déjame darte algunas pistas.

Jesús es:

El Admirable

El Alfa y la Omega

El Altísimo

El autor y consumador de la fe

El Buen pastor

El camino la verdad y la vida

El Cordero de Dios

El creador del universo. 

El cumplimiento de las profecías

El Dios hecho hombre

El Juez justo

El León de Judá

El Majestuoso

El manantial de agua

El Mesías

El Pan de vida

El Príncipe de paz

El Principio y el fin

El que es, era y será

El que un día vendrá en las nubes

El renuevo de Jehová

El Rey de reyes

EL Señor de señores

El soberano

El todopoderoso

El Verbo

Emanuel, Dios con nosotros

La Esperanza de las naciones

La luz del mundo

La piedra del ángulo

La puerta de salvación

La Roca de la Eternidad

La Roca firme

La vara de justicia

Nuestra esperanza

Nuestra fuerza

Nuestra herencia

Nuestra luz

Nuestra paz

Nuestra reconciliación

Nuestra sabiduría

Nuestra salvación

Nuestra santidad

Nuestra seguridad

Nuestro abogado

Nuestro amigo

Nuestro amparo

Nuestro castillo fuerte

Nuestro compañero

Nuestro consejero

Nuestro consuelo

Nuestro doctor

Nuestro escudo

Nuestro guía

Nuestro intercesor

Nuestro libertador 

Nuestro redentor

Nuestro sustentador

Nuestro Rey

Nuestro Señor.

Todo eso y aun mucho más es Jesús, ¿no es una buena noticia saber quién es él para nosotros? Claro que sí, es una formidable noticia.

El problema comienza cuando no entendemos cual es la buena noticia (“Que Cristo vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”) y en nuestra mente la cambiamos por lo que nosotros creemos que es el evangelio, y en consecuencia esa buena noticia se convierte en una mala noticia.

Por ejemplo muchas personas aun siendo cristianas creen que la predicación del evangelio es “pórtate bien” y para muchos de nosotros esas no serían buenas noticias, al contrario serían malas noticias.

Y cuando fijamos esa idea en nuestra mente, no importa que otro mensaje escuchemos las malas noticias se hacen más pesadas por ejemplo cuando oímos que el resumen de la ley es Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu entendimiento, y a tu prójimo como a ti mismo, pensamos, Dios no solo quiere que sea bueno, sino que sea perfecto.

Y en un momento nos damos cuenta de que nunca podremos amar a Dios como el se merece y nunca podremos a todos los que están a nuestro alrededor y si ese es el resumen de lo que Dios demanda, si eso es lo mínimo requerido por Dios, entonces estoy perdido, nunca podré lograrlo.

Pero eso no es el evangelio, el evangelio no es que te portes bien ni que seas perfecto, sino todo lo contrario y no me refiero a portarse mal, sino que el evangelio no es lo que yo pueda o deba hacer sino es lo que el quiso y pudo hacer.

El evangelio es que Cristo me acepta tal y como soy y me transforma.

Lo voy a explicar un poco más, muchas personas viven de una manera hombre-céntrica es decir pensando que Dios depende de nosotros, la obra de Dios en mi vida será determinada por lo que yo haga primero, si yo obedezco entonces Dios me bendice, si yo me porto bien, entonces Dios me ayuda. Pero eso no es el evangelio.

Nosotros no podríamos amar a Dios lo suficiente si su amor por nosotros dependiera de que nosotros le amemos a él primero. La Biblia dice que nosotros podemos amar a Dios porque él nos amó primero, el fue quien ha dado el primer paso.

La vida cristiana es obra de Dios, la vida cristiana es una vida sobrenatural, no se puede vivir por esfuerzo humano, ni se puede lograr el fruto del Espíritu por esfuerzo humano, ni podemos producir fe por nosotros mismos, es Dios quien hace y ha hecho cada una de esas cosas en nosotros.

Mira lo que dice Filipenses 2:13 porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito. 

Así que cuando obedecemos a Dios no lo obedecemos esperando que él haga algo por nosotros en respuesta a nuestra obediencia sino que le obedecemos en respuesta a lo que él ya ha hecho por nosotros, le obedecemos en respuesta a la obediencia de Cristo ante su Padre. Eso es el evangelio.

La vida cristiana se vive por fe y no por esfuerzo propio

En la palabra hay un muy buen ejemplo de esto en Génesis podemos ver la historia de Abraham y Sara.

Dios le habló a Abraham le dijo que saliera del lugar en donde estaba y se colocara en Cannan  y también le prometió que le daría un hijo, y ese hijo tendría hijos que tendrían hijos, que tendrían hijos y se convertirían en una gran nación. 

Entonces Abraham se cambia de domicilio y espera la promesa, pasa el tiempo y pasa el tiempo y pasa el tiempo y Dios no ha mandado al hijo tan esperado. No podemos dudar que Abraham quería cumplir la voluntad de Dios.

Así que un buen día, platicando con su esposa toman una decisión y dijeron, no estamos haciendo lo suficiente, lo único que hacemos es creerle a Dios ya es tiempo de que comencemos a obedecerle, entonces cambiaron de rumbo, pensaron la forma de cumplir la voluntad de Dios no es a través de la fe sino de la obediencia. Porque la fe no nos ha dado ningún resultado.

Un día Sara le dice a Abraham, Agar no es tan vieja como yo y no es fea la muchacha y como tenemos que cumplir la voluntad de Dios y tener un hijo, pues vamos a cumplirle a Dios u Obedezcámosle, ya ha pasado mucho tiempo sin que nada suceda, así que toma a Agar y cumplamos la promesa de Dios.

Tuvieron un hijo y se lo presentaron a Dios y básicamente la respuesta de Dios fue ¿quién hizo esto? ¿Ustedes o yo? Ellos le dijeron pues ¿No nos revelaste que tu voluntad era que tuviésemos un hijo? Sí responde Dios pero ustedes están cambiando de camino, ya no están dispuestos a creer que YO voy a hacer esto, creen que ustedes tienen que hacerlo y presentarse delante de mí con el resultado. 

Ellos cumplieron con la voluntad de Dios pero Dios no lo aceptó porque no fue obra de él, la fe y la obediencia tienen el mismo fin cumplir la voluntad de Dios, sin embargo uno lleva a la libertad y el otro a la esclavitud. Uno es por la gracia de Dios y el otro por la ley de las obras.

El resultado de esa acción todos la conocemos y es algo que estamos viviendo hasta estos días, Dios esperó aun 14 años más, hasta donde la lógica ni la medicina ni ninguna clínica de fertilidad pudieran hacer algo para cumplir su promesa y darles un hijo a Abraham y a Sara, ahora si el hijo prometido.

Esto fue un milagro y la vida cristiana es un milagro ¿crees en los milagros? Dios desea que nosotros seamos transformados por su poder mediante la fe. Dios quiere que nuestra vida sea una obra de él.

Hoy comenzaremos con una serie de sermones que llevan por título general “Viviendo en el poder del Evangelio.”
Muchas personas incluyendo a los cristianos creen que cuando se habla del Evangelio se está hablando a las personas nuevas, a aquellos que no han conocido a Jesús, se dice que el Evangelio es el A,B,C de la vida cristiana.
Sin embargo el evangelio no solo es el A,B,C, sino que es todo el abecedario, es decir el evangelio es también para los cristianos, es para vivirse diariamente.
A través de estos sermones vamos a comprender lo que es la vida cristiana, y esto tiene dos fines particulares, primero como el nombre del tema lo dice, que aprendamos a vivir en el poder del evangelio y segundo que podamos compartir con otros como se vive en el poder del evangelio.
Muchas personas que se autodenominan cristianos, porque dicen que han reconocido a Jesús como su Salvador personal, no han desarrollado vidas cristianas, sino que han desarrollado vidas religiosas, vidas que se caracterizan por buscar una remuneración de parte de Dios por el tipo de vida que han llevado. Es decir: Dios yo te obedezco tú me bendices. Y no hay nada más alejado de la realidad de la vida cristiana
Así que desde hoy y por varios domingos estaremos analizando este tema: el primer mensaje de esta serie lleva por nombre: “El Evangelio: un mensaje de gracia”
Y vamos a comenzar desde el principio definiendo algunos términos:
Evangelio: ¿Qué es el Evangelio? Evangelio literalmente significa: Buenas noticias, y lo importante de esto es que las dos palabras de este significado tienen una profundidad importante, nos enseñan un fundamento muy importante.
El Evangelio es una NOTICIA, ¿Qué es una noticia? Noticia tiene sus raíces en la palabra noción o conocimiento, una noticia es dar a conocer el contenido de una comunicación que hasta ese momento es desconocida, es enterarnos de algo.
En segundo lugar el Evangelio es una BUENA noticia, es algo agradable, es algo que gusta, es algo que sirve. También hay malas noticias, que entristecen, que hacen llorar, que duelen, el Evangelio no es eso, el Evangelio son buenas noticias.
¿Cuáles son esas buenas noticias? Bueno pues hay muchas noticias pero todas se basan en una principal que es: Lucas 19:11 “Cristo Jesús vino al mundo a buscar y a salvar lo que se había perdido”
Esa es una buena noticia, una muy buena noticia, porque sabes cualquiera podría decir, aun en estos tiempos y en este lugar “yo he venido para salvar al mundo” cualquiera lo puede decir.
Pero no cualquiera lo puede hacer, Jesús si pudo ¿Sabes por qué? ¿sabes quién es ese Jesús? Déjame darte algunas pistas.
Jesús es:
El Admirable
El Alfa y la Omega
El Altísimo
El autor y consumador de la fe
El Buen pastor
El camino la verdad y la vida
El Cordero de Dios
El creador del universo.
El cumplimiento de las profecías
El Dios hecho hombre
El Juez justo
El León de Judá
El Majestuoso
El manantial de agua
El Mesías
El Pan de vida
El Príncipe de paz
El Principio y el fin
El que es, era y será
El que un día vendrá en las nubes
El renuevo de Jehová
El Rey de reyes
EL Señor de señores
El soberano
El todopoderoso
El Verbo
Emanuel, Dios con nosotros
La Esperanza de las naciones
La luz del mundo
La piedra del ángulo
La puerta de salvación
La Roca de la Eternidad
La Roca firme
La vara de justicia
Nuestra esperanza
Nuestra fuerza
Nuestra herencia
Nuestra luz
Nuestra paz
Nuestra reconciliación
Nuestra sabiduría
Nuestra salvación
Nuestra santidad
Nuestra seguridad
Nuestro abogado
Nuestro amigo
Nuestro amparo
Nuestro castillo fuerte
Nuestro compañero
Nuestro consejero
Nuestro consuelo
Nuestro doctor
Nuestro escudo
Nuestro guía
Nuestro intercesor
Nuestro libertador
Nuestro redentor
Nuestro sustentador
Nuestro Rey
Nuestro Señor.
Todo eso y aun mucho más es Jesús, ¿no es una buena noticia saber quién es él para nosotros? Claro que sí, es una formidable noticia.
El problema comienza cuando no entendemos cual es la buena noticia (“Que Cristo vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”) y en nuestra mente la cambiamos por lo que nosotros creemos que es el evangelio, y en consecuencia esa buena noticia se convierte en una mala noticia.
Por ejemplo muchas personas aun siendo cristianas creen que la predicación del evangelio es “pórtate bien” y para muchos de nosotros esas no serían buenas noticias, al contrario serían malas noticias.
Y cuando fijamos esa idea en nuestra mente, no importa que otro mensaje escuchemos las malas noticias se hacen más pesadas por ejemplo cuando oímos que el resumen de la ley es Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu entendimiento, y a tu prójimo como a ti mismo, pensamos, Dios no solo quiere que sea bueno, sino que sea perfecto.
Y en un momento nos damos cuenta de que nunca podremos amar a Dios como el se merece y nunca podremos a todos los que están a nuestro alrededor y si ese es el resumen de lo que Dios demanda, si eso es lo mínimo requerido por Dios, entonces estoy perdido, nunca podré lograrlo.
Pero eso no es el evangelio, el evangelio no es que te portes bien ni que seas perfecto, sino todo lo contrario y no me refiero a portarse mal, sino que el evangelio no es lo que yo pueda o deba hacer sino es lo que el quiso y pudo hacer.
El evangelio es que Cristo me acepta tal y como soy y me transforma.
Lo voy a explicar un poco más, muchas personas viven de una manera hombre-céntrica es decir pensando que Dios depende de nosotros, la obra de Dios en mi vida será determinada por lo que yo haga primero, si yo obedezco entonces Dios me bendice, si yo me porto bien, entonces Dios me ayuda. Pero eso no es el evangelio.
Nosotros no podríamos amar a Dios lo suficiente si su amor por nosotros dependiera de que nosotros le amemos a él primero. La Biblia dice que nosotros podemos amar a Dios porque él nos amó primero, el fue quien ha dado el primer paso.
La vida cristiana es obra de Dios, la vida cristiana es una vida sobrenatural, no se puede vivir por esfuerzo humano, ni se puede lograr el fruto del Espíritu por esfuerzo humano, ni podemos producir fe por nosotros mismos, es Dios quien hace y ha hecho cada una de esas cosas en nosotros.
Mira lo que dice Filipenses 2:13 porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito.
Así que cuando obedecemos a Dios no lo obedecemos esperando que él haga algo por nosotros en respuesta a nuestra obediencia sino que le obedecemos en respuesta a lo que él ya ha hecho por nosotros, le obedecemos en respuesta a la obediencia de Cristo ante su Padre. Eso es el evangelio.
La vida cristiana se vive por fe y no por esfuerzo propio
En la palabra hay un muy buen ejemplo de esto en Génesis podemos ver la historia de Abraham y Sara.
Dios le habló a Abraham le dijo que saliera del lugar en donde estaba y se colocara en Cannan  y también le prometió que le daría un hijo, y ese hijo tendría hijos que tendrían hijos, que tendrían hijos y se convertirían en una gran nación.
Entonces Abraham se cambia de domicilio y espera la promesa, pasa el tiempo y pasa el tiempo y pasa el tiempo y Dios no ha mandado al hijo tan esperado. No podemos dudar que Abraham quería cumplir la voluntad de Dios.
Así que un buen día, platicando con su esposa toman una decisión y dijeron, no estamos haciendo lo suficiente, lo único que hacemos es creerle a Dios ya es tiempo de que comencemos a obedecerle, entonces cambiaron de rumbo, pensaron la forma de cumplir la voluntad de Dios no es a través de la fe sino de la obediencia. Porque la fe no nos ha dado ningún resultado.
Un día Sara le dice a Abraham, Agar no es tan vieja como yo y no es fea la muchacha y como tenemos que cumplir la voluntad de Dios y tener un hijo, pues vamos a cumplirle a Dios u Obedezcámosle, ya ha pasado mucho tiempo sin que nada suceda, así que toma a Agar y cumplamos la promesa de Dios.
Tuvieron un hijo y se lo presentaron a Dios y básicamente la respuesta de Dios fue ¿quién hizo esto? ¿Ustedes o yo? Ellos le dijeron pues ¿No nos revelaste que tu voluntad era que tuviésemos un hijo? Sí responde Dios pero ustedes están cambiando de camino, ya no están dispuestos a creer que YO voy a hacer esto, creen que ustedes tienen que hacerlo y presentarse delante de mí con el resultado.
Ellos cumplieron con la voluntad de Dios pero Dios no lo aceptó porque no fue obra de él, la fe y la obediencia tienen el mismo fin cumplir la voluntad de Dios, sin embargo uno lleva a la libertad y el otro a la esclavitud. Uno es por la gracia de Dios y el otro por la ley de las obras.
El resultado de esa acción todos la conocemos y es algo que estamos viviendo hasta estos días, Dios esperó aun 14 años más, hasta donde la lógica ni la medicina ni ninguna clínica de fertilidad pudieran hacer algo para cumplir su promesa y darles un hijo a Abraham y a Sara, ahora si el hijo prometido.
Esto fue un milagro y la vida cristiana es un milagro ¿crees en los milagros? Dios desea que nosotros seamos transformados por su poder mediante la fe. Dios quiere que nuestra vida sea una obra de él

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