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Manos a la obra | Notas de Predicación

La ciudad de Jerusalén estaba totalmente destruida, sus muros derrumbados, sus puertas quemadas y sus habitantes esparcidos, esta es la descripción de la calamidad total, de la destrucción total.

Hablar de Jerusalén traducido a nuestros tiempos es hablar de nosotros mismos, nosotros somos la Jerusalén actual, no físicamente sino espiritualmente.

Y la imagen de Jerusalén en relato del libro de Nehemías se puede aplicar a nuestras vidas, espiritual y moralmente hoy en día estamos como Jerusalén, devastados, si muros de protección porque en cualquier momento se pueden meter a tu casa o se pueden allegar a ti y lastimarte, no hay nada que nos proteja, así nos sentimos, inseguros.

 

También pareciera que estamos esparcidos, cada uno por su lado, algunos huyendo, otros escondiéndose, otros a la deriva.

Hasta que llega un hombre que toma la iniciativa, un hombre que llama la atención del pueblo, un hombre que hace lo correcto y al igual que lo vimos con Josafat, Nehemías se humilla delante de Dios, v.4 dice Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.

Y después de buscar a Dios Nehemías se pone a trabajar, busca como ayudar, intercede por el pueblo, reúne al pueblo y pone a trabajar al pueblo.

Para nosotros ese hombre es Jesús, Jesús ha tomado la iniciativa para salvarnos, Jesús constantemente nos llama la atención para que le sigamos, Jesús hizo lo correcto al obedecer a su padre, al humillarse, al ayunar metafóricamente hablando al dejar su esencia y su naturaleza por rescatarnos a nosotros, al interceder ante su padre por la humanidad.

Jesús ha hecho por nosotros lo que Nehemías hizo por Jerusalén, cuando Nehemías convocó al pueblo, claro respaldado por el poder de Dios, el pueblo respondió al llamado, el pueblo se unió para reconstruir Jerusalén.

Y de la misma manera ahora Jesús nos convoca a cada uno de nosotros para reconstruir la Jerusalén espiritual, para levantar las fortalezas y colocar las puertas del Reino de Dios.

Es muy interesante ver en el libro de Nehemías como respondió el pueblo y la aplicación que le podemos dar nosotros hoy en día.

Déjame mostrarte algo interesante.

Nehemías por alguna razón describe específicamente quienes fueron los que ayudaron a reconstruir los muros de Jerusalén y es un modelo en donde nos podemos ver reflejados.

v.1 El sumo sacerdote Eliasib con sus hermanos los sacerdotes. Las personas entregadas al servicio a Dios son los primeros en la lista de quienes trabajaron, tal vez podríamos decir que era lo menos que se esperaría de ellos, pero creo que en nuestro contexto no solo se refiere a los pastores ordenados sino como nosotros decimos ahora que los ancianos, que son obispos y que son pastores laicos también se pusieron a trabajar en la reconstrucción de los muros. Lo que nos reflejaría que somos aquellos que tenemos la responsabilidad espiritual de la iglesia del pueblo de Dios los que nos tenemos que levantar para dar el ejemplo al pueblo.

v.2 los varones. Algo que me llama la atención es porque en este verso 2 menciona la palabra varones, en todos los demás versos menciona a las familias y todos ellos son varones, pero en este verso hace una referencia especial hacia los varones de Jericó, estos no son de alguna familia en especial, sino que son de un grupo en especial, son los varones de una ciudad entera, representan a un pueblo entero, como los varones de nuestra iglesia representen a un pueblo, el pueblo de JFR.

v.7 Junto a ellos restauró Melatías gabaonita, y Jadón meronotita, varones de Gabaón y de Mizpa, que estaban bajo el dominio del gobernador del otro lado del río.Después de mencionar a algunas familias del pueblo como también podríamos hacerlo nosotros, se nombra a alguien distinguido un gobernador, persona con renombre y autoridad, esto nos habla de no solo los pastores, ancianos, varones y miembros de familias deben trabajar sino también aquellos que se encuentran en eminencia. En la restauración de los muros no hay jerarquías, en las restauración espiritual del pueblo no hay jerarquías, sino al contrario hay que poner el ejemplo.

v.8 Junto a ellos restauró Uziel hijo de Harhaía, de los plateros; junto al cual restauró también Hananías, hijo de un perfumero. Al lado de los hombres de gobierno vienen los negociantes, aquellos que no trabajan para alguien sino que seguramente tienen quien trabaje para ellos, aquellos que tienen autoridad sobre algunos y también deben poner el ejemplo, y no solo ellos como dueños sino sus familias, es interesante que menciones al hijo de un perfumero. No es quien hizo el negocio y lo prosperó, es el que esté viviendo de lo que algún día hizo su padre y ahora el mantiene, pero es alguien que tiene cierta jerarquía.

v.9 Junto a ellos restauró también Refaías hijo de Hur, gobernador de la mitad de la región de Jerusalén. Se vuelve a mencionar alguien en eminencia, el primero era del otro lado del río, no se dice su cobertura pero de este si se dice su cobertura, expresando tal vez su importancia, tenía a su cargo la mitad de Jerusalén, otra vez la gente de renombre poniendo el ejemplo.

Todos estos que hemos mencionado tenían un grado de influencia masivo, el que la gente los viera trabajando movía masas de personas a hacer lo mismo, aquellos que tenemos la oportunidad de compartir con grupos de personas, debemos poner el ejemplo de trabajar.

Ahora vamos con el pueblo, con la raza.

v.10  Asimismo restauró junto a ellos, y frente a su casa, Jedaías hijo de Harumaf; y junto a él restauró Hatús hijo de Hasabnías. Aquellos que edificaron frente a su casa, con el vecino, con la comadre, con el compañero de escuela.

v.12 Junto a ellos restauró Salum hijo de Halohes, gobernador de la mitad de la región de Jerusalén, él con sus hijas. Que interesante se vuelve a mencionar alguien con autoridad sobre la otra mitad de la región de Jerusalén, pero ahora se mencionan a sus hijas, también las mujeres son parte de la construcción, también las damas pueden ayudar a la construcción espiritual de los muros

v.22  Después de él restauraron los sacerdotes, los varones de la llanura.

v.23 Después de ellos restauraron Benjamín y Hasub, frente a su casa; y después de éstos restauró Azarías hijo de Maasías, hijo de Ananías, cerca de su casa. En el verso 22 vuelve a mencionar a los siervos entregados de tiempo completo y en el 23 a quienes trabajan en sus casas o cerca de sus casas

v.26 Y los sirvientes del templo que habitaban en Ofel restauraron hasta enfrente de la puerta de las Aguas al oriente, y la torre que sobresalía. Otro grupo más, aquellos que sirven a otros, aquellos que trabajan humildemente para servir a otros, también ellos tienen parte en la reconstrucción del templo.

v.28  Desde la puerta de los Caballos restauraron los sacerdotes, cada uno enfrente de su casa. Que interesante vuelve a mencionar a los sacerdotes pero ya no dirigiéndose a otros lugares sino en sus propias casas, también los pastores y ancianos deben poner el ejemplo en sus hogares.

v.30  Tras él, Hananías hijo de Selemías y Hanún hijo sexto de Salaf Es interesante que mencione al sexto hijo, algunos teólogos dicen que pudiera ser que los otros hijos mayores no quisieron trabajar o que aun los más chicos también se pusieron las pilas para trabajar.

v.32  Y entre la sala de la esquina y la puerta de las Ovejas, restauraron los plateros y los comerciantes.   Y al final vuelve a mencionar a personas negociantes.

Todo esto nos refleja que todos debemos ponernos a trabajar en la reconstrucción de los muros, todos debemos ponernos a edificar espiritualmente al pueblo de Dios.

Cuando hablo de edificar claro que me refiero a compartir el evangelio, desde nuestra perspectiva espiritual debemos compartir para reedificar las vidas de las personas.

Así como Nehemías fue el instrumento usado por Dios para activar al pueblo, Jesús nos insta a nosotros a trabajar para el Reino de Dios, para compartir, para proclamar, para enseñar, para discipular.

Por eso es que Jesús dice al hablar de nosotros. Y lo dice después de llamarnos Bienaventurados, muy felices son ustedes por cualquier cosa que te pase en la vida, después de describirnos de esa manera, ahora nos dice:

Mateo 5 13 Vosotros sois la sal de la tierra; Ustedes son a quien yo uso para conservar la tierra, esta tierra que se está descomponiendo, echando a perder, pudriéndose, yo los uso a ustedes para conservarla, mantenerla en buen estado, ustedes son quienes le dan sazón a la tierra y la mantienen agradable para mí.

Mateo 5 14 Vosotros sois la luz del mundo; Ustedes son la luz del mundo, aquellos a quienes yo uso para mantener iluminado el camino hacia mí, ustedes que son los únicos quienes pueden guiar a los ciegos hacia mí.

Como les decía hace uno o dos domingos atrás, tenemos el privilegio de vivir en esta época, en estos tiempos, en este país, en este estado, en esta ciudad, en esta iglesia, en tu colonia, en tu familia, en tu trabajo, tenemos ese privilegio dado por Dios para usarnos en la reconstrucción y establecimiento de su Reino.

Cada uno de nosotros ha sido dotado por Dios con dones especiales y específicos indispensables para la edificación de su iglesia.

Además de todo esto Nehemías no dejo trabajando al pueblo y se fue, el estuvo con el pueblo alentándolo y dirigiéndolo, cuidándolo y defendiéndolo contra los malvados que querían desanimar, y eso también es un reflejo de Jesús.

Jesús siempre está con nosotros, alentándonos, dirigiéndonos, cuidándonos y defendiéndonos, el lo dijo. Cuando nos dio la tarea de reconstruir, de edificar, de compartir el evangelio y enseñar y hacer discípulos: “Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”

"Hermano Dios nos está llamando al trabajo, es tiempo de poner manos a la obra, es tiempo de edificar y de construir vidas, es tiempo de proclamar el evangelio de Jesúcristo."

16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

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